Cosas que pasan al otro lado del mar:
Aunque parezca increíble, un hombre de 34 años lleva cuatro años de haber cambiado el arroz y los frijoles por todo aquello que se mueva y lo prefiere vivo. Douglas Barahona, un montador de toros de Cañas, se alimenta de animales que estén vivos y disfruta sentir cómo su boca les desprende la cabeza mientras aún se mueven.

“Yo me levanto y lo que desayuno es cualquier cosa que ande por ahí, una paloma, un pollo, un zanate, lo que sea, los agarro, les arranco la cabeza, me tomo la sangre y después me los mando”, explicó Barahona.
Este tipejo tiene menos inteligencia que cada pollo que se coma y desde luego su existencia no merece ni la muerte de una cucaracha de esas que desayuna, el guarro.
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